Fashion Film, un nuevo género para las artes audiovisuales

PRADA FALL_WINTER 2013 WOMEN'S

En el ámbito de la industria de la moda, el potencial que hace poco más de un lustro abrió el video en internet parece no haber colmado todas las expectativas que prometía. Steven Meisel, Nick Night o Jim Jarmusch se han unido a músicos reconocidos o bandas underground para realizar films dentro del sector del lujo. La mayor parte de las veces con aciertos incuestionables, a los que se suman los de otros fotógrafos y músicos menos visibles. Con todo, parece que los presupuestos de las grandes marcas de lujo para el fashion film están desubicados, los departamentos de comunicación mantienen una pobre estrategia de distribución y, todavía más grave, los contenidos no suelen ser convincentes.

Nick Night 2

Sin embargo desde el punto de vista estético, el fashion film se está imponiendo como un nuevo género dentro de las artes de la representación mediáticas, y desde luego como un catalizador de las tendencias para los amantes de la moda y del cine.  Sin ir más lejos, a este carro se ha sumado MADRIDFFF, el primer festival internacional de fashion film realizado en nuestro país (Madrid 28-10/3-11).

Bishi Holi Holy

 Los orígenes de las películas promocionales de las marcas de moda y la creación de un circuito propio están en Diane Pernet y su festival internacional que se celebra con carácter anual desde hace seis años.  El premio ASVOFF este año lo ha obtenido el corto Holi Holy. Un trabajo del fotógrafo y director Bharat Sikka y el diseñador Manish Arora.  Paisajes y personajes se mueven ralentizados por la cámara para contarnos la historia de las viudas de Varanasi o Benarés, que desde sus saris blancos salen por primera vez a la calle para celebrar la colorista fiesta del Holi.


Todo ello en un tono más sugerente que narrativo, gracias a la resonante riqueza textural de la banda sonora protagonizada por el canto sagrado de la cantante clásica y pop Bishi Bhattacharya y el resto de voces femeninas que con su monodia y polifonía imitativa entonan un “María” a modo de plegaria sincrética a la madre. Música que enmarca acertadamente los caracteres que intervienen. Entre ellos, las dolientes viudas de blanco y su oración purificadora a orillas de los ríos Varana y Asi, la escultural y polifacética Bishi, las estáticas modelos vestidas por Manish, y el corifeo encarnado por los personajes de las calles de Benarés en el doble papel de público y performance de acción.

India Festival

El ambiente ecléctico en las localizaciones urbanas sirve de escenografía y contraste a los ricos estilismos ornamentados de sus portadores. La doble dimensión contemplativa y bulliciosa, que convive sin solución de continuidad en la cultura tradicional de la India, se materializa en la artesanía de los complementos, la viveza y juego de colores en rosa fuerte y oro, o la silueta y guiño coreográfico a lo Bharata Natyam de los brazos angulosos de Bishi,  que se asoman desde un cuerpo enfundado sin restricciones o disimulos.

A diferencia de algunos trabajos de los grandes como Nick Night, más preocupados por el significante (material audiovisual) que por el significado (contenido a comunicar), la frescura de Holi Holy cuenta con un logrado conjunto de imagen y sonido que culmina en un resultado que habla de “sufrir la alegría”, como comenta el filósofo Fabrice Hadjadj en El paraíso en la puerta. Si la verdadera alegría residiera únicamente en el cambiante colorido de mis emociones se asemejaría a la parte más trendy de la moda: inestable, superficial, confusa y preñada de artificios.  Que es lo mismo que el deseo perpetuo del bien aparecer exterior y sus vanidosas dependencias. Y con el riesgo de cerrar para siempre la fuente torrencial del “ser” por tanta comodidad, seguidismo, pavoneo, apariencia y consumismo. Viene bien recordar que la alegría no es siempre un sentimiento que nos conmueve, sino el elemento en el que nos movemos, como el agua de los ríos de Holi Holy. La alegría es una verdad que no tiene nada de psicologismo: es cuestión de fondo y no de estado, de ser y no de humor. La pobreza no está reñida con la felicidad, ni tampoco con la belleza. Enhorabuena por el premio al mejor sonido y al mejor talento emergente. Sin duda un relajo para los tímpanos y las retinas.

 

Victoria Cavia (OBtem)

El OBtem con Delpozo en la New York Fashion Week

No siempre se tiene la suerte de ver un desfile de un español en Nueva York. Esta temporada, mientras el main stream se citaba en las carpas de la MBFW, Josep Font prefería sentarnos con vistas al skyline neoyorkino en un piso alto del barrio de Chelsea. Así disfrutamos de su segunda colección para Delpozo.

Foto de Hola.com

Reconocimos a las “mujeres de otro mundo” del mítico diseñador madrileño y que ahora visten con las obsesiones del diseñador catalán. Las siluetas orgánicas y limpias se perfilan gracias a los tejidos rígidos. Detalles románticos como flores y bordados hacen la propuesta más delicada. Se respiraba un futurista aire victoriano, sobre todo en los volúmenes y siluetas. Arriesgada también la paleta de colores. La narrativa visual de la casa sigue fiel a sí misma. Es un placer estético asomarse al fashion film que presenta la colección (www.delpozo.com) y a las imágenes de campaña. En la memoria duermen todavía las fotos de Vallhonrat, y hoy se despierta con una nueva evocación visual.

 Foto de Vogue

La puesta en escena de la cita que nos convocó en Nueva York replica ese mismo imaginario. El lugar escogido es una declaración de intenciones de honestidad porque la luz natural que inunda la sala lo revela todo y no permite esconder errores en siluetas, materiales o acabados. Se abandonan efectismos y sorpresas decorativas en una sala en donde la única escenografía permitida se encuentra literalmente por los suelos. La moqueta-alfombra de flores que pisan las modelos actúa como naturaleza muerta sobre la que se pasea la vida. Las flores vivas se encarnan en las originales estructuras y materiales de abrigos, faldas, pantalones, chaquetas, vestidos y trajes de noche en movimiento.

Una buena elección la perfomance musical del desfile. Música femenina para un desfile femenino en clave atmosférica y ensoñadora. La banda Au Revoir Simone, compuesta por Erika, Annie y Heather, maneja los teclados como un continuo sonoro sobre el que a intervalos calculados va circulando la voz de Erika en un sutil hilo monódico al estilo indie. El inicio de la canción “Take me as I am” abre el desfile creando el clima para los sucesivos temas vocales conectados a través de los largos interludios instrumentales. Un cambio del pulso y una aceleración del tempo sirven de transición al tema “Tell me”, otra de las canciones que, junto a la anterior, forma parten del álbum que la banda sacó en 2009 bajo el título Still Light, Still Night.

 

Los sonidos son suaves, monótonos, sin distorsiones o ruidos desgastados. Con un ritmo lento y pausado se permite a las modelos avanzar por la gran sala siguiendo las pautas de circulación de pasillos enmarcados por las sillas del público. Sin saturaciones pero sin descanso. La intensidad del continuo musical por la vía del “menos es más” nos recuerda de alguna manera que estamos en la ciudad que vio nacer la postmodernidad desde el minimal. La imagen visual de la banda se corresponde a un arquetipo femenino alejado de “poperas” abrasivas o Barbies hipertrofiadas sexualmente. Un código que empasta bien con la imagen musical amigable, pero no vulgar, del Brooklyn más hipster. El estilo muestra filiación con la tradición neoyorkina contenida, orgánica suave, atmosférica y ensoñadora. Su formato encuentra las claves para servir como lienzo a otros productos de la cultura popular al anclarse lejanamente en la música repetitiva. La funcionalidad es en definitiva el objetivo de cualquier música que actúe como contrapunto a fashion films, páginas webs, pasarelas o cualquier herramienta relacionada con las nuevas tecnologías asumidas por las marcas de lujo.Foto de Vogue

Un desfile forma parte de esos productos que necesitan de la música adecuada si quieren estar por encima de la media. Muchas veces escuchar a los intérpretes en directo cambian la percepción que se tiene de su música. Lo cierto es que ver al trío de Au Revoir Simone en el desfile creado por Font subraya la integridad de la colección. Esta vez se ha conseguido que la música este al servicio de su objetivo. Felicitaciones y sugerencia. Quizás para la próxima vez se pueda plantear contar con temas musicales originales. Es decir, a estrenar por intérpretes de nivel. A colecciones de moda nuevas, composiciones de música nuevas. Se puede aducir en contra que un desfile no es más que un producto más de la cultura popular y hay que evitar riesgos, al menos en uno de los componentes del mensaje como es la música. Apostar por un ambiente sonoro familiar es presuponer que habrá una mayor atención a lo visual, a la colección. No siempre, no siempre…¡

 

OBtem

Punk Revolution (Vivienne Westwood s/s 2013)

¿Qué es lo que te viene a la cabeza cuando escuchas la palabra punk? ¿Piensas en artistas como con un look punk clásico como Lady Gaga, Pink o Gwen Stefani? O más bien ¿te recuerda la música en la que habitaban bandas rebeldes como Los New York Dolls, Los Sex Pistols, Los Ramones o “la abuela del punk” Patti Smith?. Supongo que todo dependerá de la edad del interlocutor al que van dirigidas estas preguntas. Pero seguro que lo primero que imaginas es un tipo de peinado en cresta, de puntas encrespadas hacia el cielo y de mechones coloreados de manera desigual. Quizás también una ropa desgastada y vieja, de plástico, denim, piel o tartam, además de imperdibles y rostros pintados cual tribu urbana a punto del abordaje de cualquier tipo.

 Más difícil sería dar razón de la palabra, pues pocos saben que “punk” era un insulto en la época de Shakespeare, tal y como aparece en varias de sus obras. Ya en el siglo XVII, el término describía un tipo de madera podrida. Y, más tarde, su significado define a un tipo de juventud problemática. Dave Marsh unió por primera vez las palabras “punk rock” en 1971. A partir de estos años, el insulto adquirió connotaciones positivas: esgrimía libertades a cualquier precio y retaba todo aquello que fuera conservador y confortable. El elemento provocador y contestatario quedó como núcleo de una música, una moda y una actitud. La música punk nació rebelándose contra el pop comercial y la música disco. La moda punk buscaba también cargarse lo normativo.

 

 “Climate Revolution”, la colección de Vivienne Westwood para la primavera/verano de 2013, sigue fiel a esa estética punk que a mitad de los años 70 ella misma difundió desde su tienda de Londres junto con Malcolm McLaren. Este diseñador era por entonces el manager de Los Sex Pistols, un grupo punk con un sonido que se basaba en el de la banda americana de Los Ramones, pero con una apariencia y comportamiento nuevos gracias al estilismo british excéntrico, golpeante e inusual que Vivienne y Malcolm aportaban.

La colección refleja la transformación que lo marginal consagrado sufre tras muchos años de codearse con el lujo. De hecho, las prendas tienen una vertiente más comercial que la habitual. Diseñadora. El desfile se sitúa espacialmente en un entorno que subliminalmente habla de la apropiación británica del punk: la embajada de Gran Bretaña en París. Peinados dramáticos, coronas principescas y rostros maquillados en los que se sobreimpresiona un corazón, juegan con recursos típicos del diseño Westwood: drapeados, sobretelas recolocadas, fruncidos, corsetería, botines y elementos decorativos que recuerdan un pasado romántico y libertino. El refinamiento barroquizante del show y la opulencia del escenario se alejan del urbanismo que respira la tribu de la calle. De hecho, el desfile recuerda a relatos otrora ya contados por diseñadores teatrales como Galiano o MacQueen.

Pero la actitud característica del punk como un outsider dentro del mundo convencional se expresa en el agresivo y ecléctico collage musical, la heterogeneidad de la colección y el cierre de pasarela con la diseñadora ostentando en su vestido-camiseta la frase “climate revolution”. Un mensaje político más domesticado que el caracterizó la moda y la música de las primeras épocas punkies, pero también del que con el mismo lema la diseñadora presentó unos meses antes en Londres. Todo ello con el mismo “buen rollo”, sentido del humor y libertad que caracterizan la manera de aproximarse a la moda de Vivienne Westwood y sus seguidores. ¿Será que la gente como Vivienne se hace mayor y ya no tiene grandes causas contra las que rebelarse? ¿Habrá que encontrar un nuevo modo de golpear al sistema? O, simplemente, ¿estamos ante un poner mucha alegría y “por favor” a las cosas por aquello de que “al mal tiempo buena cara”? Me quedo con esto último

Victoria Cavia

 

Louis Vuitton & The Do: Entre la marca de moda de lujo y el low cost musical (Parte II)

En la Parte I, examinamos como Vuitton nos cuenta su relato de marca con imágenes que recalan en sus propios mitos, iconografía y filosofía comercial. En la Parte II nos adentramos a escuchar la música que acompaña a la historia, añadiendo un nuevo valor al visual creado para esta marca de culto.

La artesanía, una parte vital de la genética del lujo en marroquinería, es difícil de visualizar digitalmente. Con esa finalidad, las amables ilustraciones utilizan un código cromático restringido (blanco/negro). Pero, fundamentalmente, el relato emociona gracias al atractivo hechizo que aporta el grupo de “artesanos” musicales que dan vida sonora al corto, comunicando la originalidad y frescura de los buscadores de sonidos y arreglistas orquestales de las bandas más renovadoras. The Do, conjunto que pudimos escuchar en directo en nuestro país a finales del 2011, está compuesto por una finlandesa (Olivia Merilahti) encargada de la parte melódica y un francés (Dan Levy) sobre el que descansa la experimental orquestación. La canción “Too insistent” pertenece al álbum Both Ways Open Jaws ensamblado dentro de un lenguaje ecléctico con trazas de pop, rock y electrónica. Todo ello resumible en el cajón de sastre que configura el universo indie, que en este caso se caracteriza por la libertad y prolífica originalidad de la instrumentación.

La ingenuidad y agitación del talismán Vuitton se asocia bien con la accesibilidad e inquietud del tema cantado por Olivia. La canción transmite un tono intimista y cálido muy francés (a pesar de que la letra está en inglés), próximo al estilo de Camille o de Cocorosie. Especialmente con sus veladas modulaciones melódicas, las aterciopeladas pero rotundas medias voces o la apertura de significados de la letra. La imagen restringe el significado abierto de la música y direcciona el relato. Las ilustraciones intensifican un significado de cuento con final cerrado (el bagcharm vuelve al bolso del que partió). En contrapartida, la música envía el mensaje subliminal de la prolongación de la aventura más allá de los límites del pequeño site de la red cuando el amuleto de alguna manera personaliza el estribillo de la canción: “why won’t let me go, why won’t let me go now. I’m such a tiny toad”. Que traducido al storytelling del mundo de los intangibles sonaría a algo así como: pequeño sapito con poderes mágicos busca princesa que lo convierta en su príncipe azul gracias al beso amoroso de la compra de un amuleto Vuitton o quizás… de un bolso de la colección que a modo de castillo encantado sirva para cobijar al sapito y cumplir los deseos amorosos de su doncella? Todo ello previo paso por caja, claro esta.

De cualquier forma, la compra del producto no es aquí el objetivo prioritario del corto sino más bien la venta de la identidad de marca a través de la venta de emociones, para lo que la música es un vehículo excepcional. De hecho no vemos ni el bolso real ni el detalle de los grabados de un particular bagcharm. Únicamente se nos apunta la idea plasmada en los dibujos. Pero si sentimos la emoción de un buen relato sonoro y visual susceptible de seducir y convertirse en una experiencia de compra. El acierto de Vuitton: elegir una publicidad que vuelve a alimentar su identidad de marca desde una doble perspectiva. Fideliza los clientes del propio sector del lujo y recrea la imaginación de los internautas low cost con sensibilidad musical y horizontes más experimentales. Sólo apuntar un reto pendiente para Vuitton en este tipo de iniciativas: conseguir que el usuario de la red interactúe realmente con la marca.

Victoria Cavia (OBtem)