El OBtem con Delpozo en la New York Fashion Week

No siempre se tiene la suerte de ver un desfile de un español en Nueva York. Esta temporada, mientras el main stream se citaba en las carpas de la MBFW, Josep Font prefería sentarnos con vistas al skyline neoyorkino en un piso alto del barrio de Chelsea. Así disfrutamos de su segunda colección para Delpozo.

Foto de Hola.com

Reconocimos a las “mujeres de otro mundo” del mítico diseñador madrileño y que ahora visten con las obsesiones del diseñador catalán. Las siluetas orgánicas y limpias se perfilan gracias a los tejidos rígidos. Detalles románticos como flores y bordados hacen la propuesta más delicada. Se respiraba un futurista aire victoriano, sobre todo en los volúmenes y siluetas. Arriesgada también la paleta de colores. La narrativa visual de la casa sigue fiel a sí misma. Es un placer estético asomarse al fashion film que presenta la colección (www.delpozo.com) y a las imágenes de campaña. En la memoria duermen todavía las fotos de Vallhonrat, y hoy se despierta con una nueva evocación visual.

 Foto de Vogue

La puesta en escena de la cita que nos convocó en Nueva York replica ese mismo imaginario. El lugar escogido es una declaración de intenciones de honestidad porque la luz natural que inunda la sala lo revela todo y no permite esconder errores en siluetas, materiales o acabados. Se abandonan efectismos y sorpresas decorativas en una sala en donde la única escenografía permitida se encuentra literalmente por los suelos. La moqueta-alfombra de flores que pisan las modelos actúa como naturaleza muerta sobre la que se pasea la vida. Las flores vivas se encarnan en las originales estructuras y materiales de abrigos, faldas, pantalones, chaquetas, vestidos y trajes de noche en movimiento.

Una buena elección la perfomance musical del desfile. Música femenina para un desfile femenino en clave atmosférica y ensoñadora. La banda Au Revoir Simone, compuesta por Erika, Annie y Heather, maneja los teclados como un continuo sonoro sobre el que a intervalos calculados va circulando la voz de Erika en un sutil hilo monódico al estilo indie. El inicio de la canción “Take me as I am” abre el desfile creando el clima para los sucesivos temas vocales conectados a través de los largos interludios instrumentales. Un cambio del pulso y una aceleración del tempo sirven de transición al tema “Tell me”, otra de las canciones que, junto a la anterior, forma parten del álbum que la banda sacó en 2009 bajo el título Still Light, Still Night.

 

Los sonidos son suaves, monótonos, sin distorsiones o ruidos desgastados. Con un ritmo lento y pausado se permite a las modelos avanzar por la gran sala siguiendo las pautas de circulación de pasillos enmarcados por las sillas del público. Sin saturaciones pero sin descanso. La intensidad del continuo musical por la vía del “menos es más” nos recuerda de alguna manera que estamos en la ciudad que vio nacer la postmodernidad desde el minimal. La imagen visual de la banda se corresponde a un arquetipo femenino alejado de “poperas” abrasivas o Barbies hipertrofiadas sexualmente. Un código que empasta bien con la imagen musical amigable, pero no vulgar, del Brooklyn más hipster. El estilo muestra filiación con la tradición neoyorkina contenida, orgánica suave, atmosférica y ensoñadora. Su formato encuentra las claves para servir como lienzo a otros productos de la cultura popular al anclarse lejanamente en la música repetitiva. La funcionalidad es en definitiva el objetivo de cualquier música que actúe como contrapunto a fashion films, páginas webs, pasarelas o cualquier herramienta relacionada con las nuevas tecnologías asumidas por las marcas de lujo.Foto de Vogue

Un desfile forma parte de esos productos que necesitan de la música adecuada si quieren estar por encima de la media. Muchas veces escuchar a los intérpretes en directo cambian la percepción que se tiene de su música. Lo cierto es que ver al trío de Au Revoir Simone en el desfile creado por Font subraya la integridad de la colección. Esta vez se ha conseguido que la música este al servicio de su objetivo. Felicitaciones y sugerencia. Quizás para la próxima vez se pueda plantear contar con temas musicales originales. Es decir, a estrenar por intérpretes de nivel. A colecciones de moda nuevas, composiciones de música nuevas. Se puede aducir en contra que un desfile no es más que un producto más de la cultura popular y hay que evitar riesgos, al menos en uno de los componentes del mensaje como es la música. Apostar por un ambiente sonoro familiar es presuponer que habrá una mayor atención a lo visual, a la colección. No siempre, no siempre…¡

 

OBtem

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