Música para la moda: “Scha”

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“Scha” es el título que da nombre tanto a la colección de María Lafuente para la primavera/verano 2011 como a la música compuesta para el desfile que la presenta. La palabra sugiere a los compositores la magia, lo desconocido, el amor y la sabiduría intuitiva que busca vencer los obstáculos para llegar al fin. Estas ideas se plasman en la música organizada en tres secciones, compuestas respectivamente por Edson Zampronha, Elena Hidalgo y David Dalmau. La coordinación de los elementos musicales, llevada a cabo por Dalmau, se apoya en el color y sus correspondencias visuales, en una especie de sinestesia que permite adjudicar color tonal y armónico a la percepción de las tonalidades plásticas. Pero también a las polirritmias percutidas y pulso irregulares que canalizan el desfile. Colores y prints, en relaciones especiales como la de Rojo-Potencia/Crudos-Magia/Abstractos-Potencia y Magia, se corresponden con la estructura tripartita de la pieza compuesta con un rico material sonoro que combina los sonidos de los entornos abiertos de la naturaleza con los producidos en el laboratorio electroacústico. En el imaginario sonoro escuchamos referencias a las voces de etnias asiáticas y melodías mediterráneas, permeadas de un feeling musical que se resuelve con desgarro y emoción al final de la pieza, humanizando el discurso.
En la primera sección la fuerza del color rojo de la colección se acompaña por una música de una factura compleja desde el punto de vista rítmico, pero sencilla armónicamente. Llena de potencia y donde la percusión es contundente, con ecos de lo tribal. El pulso desplazado irregularmente sugiere el misterio de lo desconocido, creando una atmósfera enérgica y expectante que envuelve al público a través de los diversos planos musicales.
La segunda sección se hace más lírica y regular rítmicamente. La sensación de encanto mágico de los colores crudos y azules se ilustra con el ambiente Chillout de la música que se combina con partes más experimentales propias del lenguaje electroacústico. El material sonoro procede de entornos abiertos y naturales, como sonidos de pájaros, pero también de fuentes sonoras artificiales.
De nuevo, en la última sección vuelve la fuerza y la contundencia en la expresión musical, que ilustra su relación con los estampados abstractos del pintor Pedro Sandoval impresos en los vestidos de la colección. Pero en este caso, sin acudir de manera tan evidente a la percusión. Entre los ingredientes musicales encontramos, junto a un cello que grita la preocupación por vencer los retos que plantea el amor, unos pequeños toques percutidos y vocales. Los primeros recuerdan a un pasado lejano, de tribus primitivas. Las voces descansan en el imaginario étnico del medio y lejano Este.
Victoria Cavia

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