Cibeles Fashion Week y la música de la pasarela María Lafuente : “Ápoda “ (colección invierno 2011/2012)

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Cibeles Fashion Week y la música de la pasarela María Lafuente : “Ápoda “ (colección invierno 2011/2012)

El abrazo que escenografía y música prestan a la colección convierten el desfile en una manifestación escénica del más alto nivel, que la diferencia cualitativamente del resto de los desfiles presentados en la Cibeles Fashion Week y la sitúan en el ámbito de las propuestas performativas que otros estilistas desarrollan en Europa. Unos paracaídas extendidos al fondo de la pasarela cumplen su función decorativa y recuerdan las múltiples posibilidades de un mismo objeto. Esto es, desde su pura utilidad como artefacto de tela resistente que modera la velocidad de caída desde las aeronaves a una redescubierta y gratuita dimensión estética subordinada al embellecimiento de la sala y a su significado conceptual. La colocación hiperextensiva de los paracaídas redimensiona su forma de sombrilla, equilibrando visualmente los cuerpos de las modelos que se “arrojan” desde el aire del backstage. Al mismo tiempo, su presencia intensifica la idea de reutilización y reciclado, abriendo perspectivas a futuras colecciones donde las propias prensas puedan ser elaboradas con los materiales de los paracaídas desechados.

La música, por su parte, adquiere un protagonismo esencial. Comparte la dimensión de autoría que toda propuesta busca en este tipo de desfiles, ya que se trata de creaciones musicales exclusivas para la colección. Son responsables del sonido David Dalmau y dos de los compositores vinculados al OBtem (Universidad de Valladolid): Edson Zampronha y Elena Hidalgo. David se ocupa de la producción y de las mezclas en directo consiguiendo magistralmente aunar en un solo discurso el bloque electroacústico y de carácter expresionista con que Edson Zampronha sorprende al público al inicio del desfile. “Fénix” da título a esta primera sección musical que se caracteriza por su gran fuerza expresiva, la densidad musical, y el tratamiento del sonido filtrado en sus frecuencias extremas. Todo ello compone un discurso articulado que lleva hasta un clímax estructural y emocional, ya en las primeras salidas de la colección. Los procedimientos de filtración de frecuencias son esenciales, con resultados exquisitos análogos a la manipulación a la que somete un diseño creativo a sus tejidos. Asistimos a una compleja melodía de timbres, a los pulsos de un bongo y de una tabla india en registros extremos o las superposiciones de metros irregulares (2/3) que se prolongan en el tiempo. Materiales sonoros modificados y de difícil identificación en sus fuentes, que en su mayor parte dependen del sintetizador pero que no olvidan la reutilización de otros sonidos urbanos, como la inclusión de sonidos producidos por el metro de Madrid al tomar una de las curvas. Ruidos que una vez transformados y desnudados de manera intencionada de sus parciales se convierten en alturas de sonido, y se humanizan en notas con identidad propia. De cualquier forma, un discurso directo a las emociones y empastando magistralmente con los turquesas y blancos de los generosos e impecables volúmenes que presentan los minivestidos y pantalones.

La transformación del sonido realizada por Edson Zampronha trascribe los aspectos formales, estructurales o cromáticos sin atender a la imitación temática. Algo totalmente distinto, pero con igual efectividad, es lo que hace Elena Hidalgo en su composición, la cual aporta el momento lírico del desfile, aprovechando los estampados figurativos y coloristas sobre fondo blanco que aparecen en abrigos y vestidos. “Pájaros mágicos” se convierte en una electro-ethno-Aria que remite a tiempos pasados o a un futuro perdido en la magia de aves y paraísos. En su construcción, Hidalgo toma como referencias elementos musicales de los otros bloques, contribuyendo a la unidad estructural. David Dalmau cierra la música en esta tercera sección. El músico cataliza la sensación de fiesta y alegría que el espectáculo proporciona. Desde un plano tonal, juega con las melodías y ritmos que empatizan más fácilmente con el público, especialmente en el carrusel final al que se llega con los tiempos de producción y montaje perfectamente calculados para conseguir el aplauso cerrado de la maravillosa sala del Círculo de Bellas Artes.

Victoria Cavia

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