¿La moda se nos impone o depende de nosotros?

La idea de contemplación suena como un disparate, porque parece estar invitando a la nada, a una actuación pasiva y egoísta frente a un mundo que trabaja por moverse en torno al irresponsable que contempla. Supone proceder como un frívolo, enfrentarse a un juicio social negativo, y -el que lo haya intentado alguna vez ya lo sabe-, tener la paciencia de esperar, apabullado por la vorágine.

 

¿A qué espera el que contempla? A percibir algo. Por eso es un egoísta: lo que percibes tú es sólo tuyo. Contemplar es poner en marcha una vía de enriquecimiento personal, individual, a priori sólo para ti…

 

Todos hemos visto alguna vez a un extasiado. No dan buena impresión. Nos restriegan que tienen algo que no vamos a entender: somos idiotas, incultos de nuestra propia cultura si lo que tenemos delante es arte actual.

 

La idea de cómo debemos percibirlo nos anula como contempladores: escuchamos sin oír, miramos sin ver… y los otros tres sentidos no parecen tan importantes para percibir Arte. Esta sensorialidad sesgada tampoco es válida por sí misma, si no lleva a una reflexión contextualizada. No sabemos cómo reflexionar, ni conocemos el contexto por más que sea el nuestro mismo.

 

Eres un idiota que sólo siente. No sabes pensar. ¿De verdad?

 

Laura Vegas

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *