Fuente de inspiración

La fiebre por el estudio del tejido de lujo histórico ha alcanzado su culmen este verano en Londres.

Después de la exposición L’Art des velluteurs con fondos de la Hispanic Society en Castellón y Alicante, y de la puesta en marcha del proyecto para el estudio de los tejidos hispanomusulmanes en la Península Ibérica puesto en marcha por la Fundación Lázaro Galdiano y el Museo de la Alhamba, A la luz de la seda, es una mágica coincidencia que la inspiración para el estampado de la equipación de España en las Olimpiadas salga de la estilización de un motivo  de estética hispanomusulmana.

Después de visitar las exposiciones anteriores parecía que ver motivos hispanomusulmanes por todas partes era una jugarreta de la mente, sobre todo después de la polémica, el récord de ventas y el revuelo general en torno a la equipación.

El proceso por el que un diseño pasa de ser descubierto, criticado, vilipendiado y finalmente adorado como bizarro es algo habitual en el mundo de la moda, pero no por ello deja de ser fascinante cómo se gesta en cada caso concreto.

Como inspiración histórica, el equipo de Bosco ha dado en el clavo: pocos motivos son más autóctonos, representativos, auténticos y exclusivos de la cultura española que lo de los tejidos producidos en los tiraz de finales del siglo XV y principios del XVI. En primer lugar porque no se dan en ningún otro lugar, en un momento en el que el comercio textil alcanza su máxima expansión en Europa antes de la industrialización: podían encontrarse tejidos con ferroniers, piñas, claveles y granadas por todas partes, procedentes de Turquía, Florencia, Génova, Luca y otros centros de producción locales que los imitaban, principalmente en terciopelos.

Los acontecimientos políticos de finales del siglo XV llevaron a una valoración de lo musulmán por parte de los nobles de toda Europa, que incluyeron objetos con este origen como notas exóticas en su indumentaria, y en el caso de los reinos de Castilla y Aragón esto se tradujo en un increíble aumento del consumo (y consecuentemente de la producción) de tejidos hispanomusulmanes.

La producción masiva, a un nivel que se ha calificado de protoindustrial, en los centros de producción de sedas hispanomusulmanas, supuso la popularización de un motivo versionado en numerosas ocasiones, y del que pueden verse pedazos en museos y catedrales de todo el mundo. Algunos accesibles en catálogos online son:

Victoria and Albert, London

Metropolitan Museum of Art, NY

Musée des tissus, Lyon

Además existe otra versión de este motivo, que en vez de leones afrontados utiliza tórtolas o palomas. Es algo menos popular, o al menos se han conservado menos fragmentos. Uno de ellos puede verse, y compararse con el anterior in situ, en la colección de Instituto Valencia de Don Juan. Los dos tejidos comparten estética en la estilización vegetal en que se enmarcan los animales afrontados, que pueden rastrearse en otros tejidos nazaríes sin figuración, e incluso otras obras vinculadas a lo nazarí.

El estudio formal de estos motivos, su descontextualización y recomposición en un estampado por superposición, tal y como se ha llevado a cabo por parte de Bosco no es algo nuevo, ya se hizo a principios del siglo XX, cuando tuvo lugar la verdadera industrialización textil en España. Entonces se produjo una revalorización de estos tejidos, surgiendo muchas de las colecciones actuales, de la mano de adinerados industriales textiles, que reivindicaron el tejido de lujo como forma artística.

El mercado de antigüedades movió entonces numerosos fragmentos a nivel internacional, y dio lugar a un nuevo apartado en el mundo kitsch, el de los tejido “neomusulmanes”, con dos vertientes: el de la imitación (que a veces se hizo pasar por auténtica) y el de la INSPIRACIÓN, que es el que ha seguido Bosco.

Ahora sabemos su origen, pero ¿por qué fascina y horripila el diseño de la equipación? Desde un punto de vista estrictamente formal, lo bizarro de su estampado tiene lugar en su decorativismo. El diseño de los trazados nazaríes de los lampás originales se desvirtuó por primera vez con la producción masiva en numerosas versiones, por segunda vez con los tejidos neohispanomusulmanes, y claro, a la tercera va la vencida.

La base de los diseños textiles de finales de la Edad Media es la continuidad: líneas que generan motivos que se repiten de manera infinita, y que en el caso de los tejidos hispanomusulmanes, como sucede en las yeserías o en las armaduras, se genera y eclosiona de manera que resulta imperceptible a los ojos, es decir: percibimos los motivos de forma fluida, no repetitiva, porque no somos capaces de aislar a primera vista el patrón del diseño.

Bosco ha aislado este motivo, lo ha cerrado y lo ha repetido superpuesto a modo de escama.

Además, aunque hablemos de “estampado”, en el tejido nazarí los motivos estaban tejidos, no estampados, mientras que Bosco ha estampado literalmente los motivos, y ha dado un paso más en su descontextualización al romperlos por su eje de simetría y colocarlos a modo de hombrera o cuello, subordinados al patrón de la prenda.

El diseño de Bosco es exactamente lo contrario al diseño que ha utilizado como inspiración. Fascinantemente kitsch.

Laura Vegas

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