¿Por qué gusta el low cost?

Situémonos: 10 pm hora Zulú (las 9 de la tarde en España); Bar Pedro, en esta misma calle, en la esquina. Comparecen: un amigo que hace tiempo no veía, algunos parroquianos que se han unido a la tertulia, Pedro (el camarero). Tema: las vacaciones.

Individuo: “Pues sí, busqué un poco por internet, nada cosa de 5 minutos, y lo encontré, 15 días de vacaciones en un hotel de 4 estrellas por 15 euros, lo único… que no incluía el desayuno, pero bueno, por no buscar más…”

Asentimiento generalizado de los presentes y sentimiento propio de ser medio tonto,  (me gasté 30 euros/noche en un antro de mala muerte y del desayuno ni hablamos).

Hoteles, vuelos, restaurantes, seguros del coche y como no… ¡moda! Los chollos nos esperan escondido por todas partes.

Tanto es así que en Yodona.com nos han hablado de la cultura low cost, y en Vogue (en Vogue!!!) inauguraron la sección Dress for Less en su página web.

Parece que estamos ante una nueva tendencia. Por fin comprar barato no significa que debido a la crisis no tengas un chavo, ¡ahora significa que eres cool!. Y es que como lo de ser pobre, cada uno en su medida, sí que parece una tendencia muy seguida últimamente, ese ente abstracto y maligno que mueve los hilos de nuestra sociedad llamado marketing ha inventado un nuevo arma de seducción: el low cost.

La cosa fue más o menos así:

(Leer con voz de malo)

Ya sabemos que un consumidor quiere ser especial, y que el lujo nos hace sentirnos especiales parece irrebatible. Pero, ¿qué pasa con los demás? Las empresas quieren vender a todos, no sólo a los compradores de lujo. ¿Cómo hacerlos sentir especiales?

Todo buen estudiante de marketing sabe que hay ciertas cosas irresistibles para el ser humano:

  1. Ser mejor que el de al lado, a ser posible sólo un poquito mejor (si la diferencia es muy grande no tendrá mérito y no nos sentiremos tan bien).
  2. Cualquier cosa que sea gratis.
  3. Descubrir algo que otros no sean capaces de encontrar.

Lamentablemente, los consumidores que se sienten mejores están copados por el lujo. Los del gratis no son suficientemente rentables y

¡BINGO!

El low cost convierte a cada comprador en un perfecto Indiana Jones en la búsqueda de su tesoro particular. Y es que a pesar del aumento de las compras por internet, que en cualquier caso también tienen su componente de investigación, a todos nos sigue gustando entrar en una tienda y descubrir la prenda perfecta en el cajón de las oportunidades.

Es una cuestión de satisfacción personal, ya podemos demostrar que somos mejores compradores que los demás – se ve que los puntos 1 y 3 están muy relacionados- y encima no ha sido gratis, pero ha faltado poco.

Miguel Bratos

Música para la moda: “Scha”

Hoy recuperamos otro de nuestros antiguos posts publicados en la anterior página werb con la finalidad de que no se pierdan y queden disponibles para su consulta.

“Scha” es el título que da nombre tanto a la colección de María Lafuente para la primavera/verano 2011 como a la música compuesta para el desfile que la presenta. La palabra sugiere a los compositores la magia, lo desconocido, el amor y la sabiduría intuitiva que busca vencer los obstáculos para llegar al fin. Estas ideas se plasman en la música organizada en tres secciones, compuestas respectivamente por Edson Zampronha, Elena Hidalgo y David Dalmau. La coordinación de los elementos musicales, llevada a cabo por Dalmau, se apoya en el color y sus correspondencias visuales, en una especie de sinestesia que permite adjudicar color tonal y armónico a la percepción de las tonalidades plásticas. Pero también a las polirritmias percutidas y pulso irregulares que canalizan el desfile. Colores y prints, en relaciones especiales como la de Rojo-Potencia/Crudos-Magia/Abstractos-Potencia y Magia, se corresponden con la estructura tripartita de la pieza compuesta con un rico material sonoro que combina los sonidos de los entornos abiertos de la naturaleza con los producidos en el laboratorio electroacústico. En el imaginario sonoro escuchamos referencias a las voces de etnias asiáticas y melodías mediterráneas, permeadas de un feeling musical que se resuelve con desgarro y emoción al final de la pieza, humanizando el discurso.
En la primera sección la fuerza del color rojo de la colección se acompaña por una música de una factura compleja desde el punto de vista rítmico, pero sencilla armónicamente. Llena de potencia y donde la percusión es contundente, con ecos de lo tribal. El pulso desplazado irregularmente sugiere el misterio de lo desconocido, creando una atmósfera enérgica y expectante que envuelve al público a través de los diversos planos musicales.
La segunda sección se hace más lírica y regular rítmicamente. La sensación de encanto mágico de los colores crudos y azules se ilustra con el ambiente Chillout de la música que se combina con partes más experimentales propias del lenguaje electroacústico. El material sonoro procede de entornos abiertos y naturales, como sonidos de pájaros, pero también de fuentes sonoras artificiales.
De nuevo, en la última sección vuelve la fuerza y la contundencia en la expresión musical, que ilustra su relación con los estampados abstractos del pintor Pedro Sandoval impresos en los vestidos de la colección. Pero en este caso, sin acudir de manera tan evidente a la percusión. Entre los ingredientes musicales encontramos, junto a un cello que grita la preocupación por vencer los retos que plantea el amor, unos pequeños toques percutidos y vocales. Los primeros recuerdan a un pasado lejano, de tribus primitivas. Las voces descansan en el imaginario étnico del medio y lejano Este.
Victoria Cavia

Juana de Avis 555 años después

La Reina Juana y sus damas portuguesas fueron un revulsivo para la moda de corte castellana de los años 60 y principios de los 70 del siglo XV. Lejos de adaptar sus vestidos a los de esta corte, o adoptar modas foráneas (por entonces la influencia francesa y sobre todo borgoñona eran tónica común en la Europa occidental, y lo italiano empezaba a llegar), generaron una estética nueva y atrevida. El éxito y proporcional escándalo fue tal que por primera vez en Castilla hubo necesidad de advertir por escrito sobre el vestido de la mujer en la corte. 

Foto tomada de http://www.rtve.es/television/isabel-la-catolica/Foto tomada de http://www.rtve.es/television/isabel-la-catolica/

 Esto ya había sucedido en otras cortes respecto a varios elementos del traje: por supuesto determinados colores de tintura especialmente cara, pieles especialmente lujosas, en concreto veros y armiños, o tejidos de seda y oro, que en algunos lugares se reservaban a la nobleza por ley. En un plano moral, estuvieron en el punto de mira los zapatos demasiado puntiagudos, el uso de cascabeles, las aplicaciones de  piedras falsas de vidrio (bisutería prohibida), y en el caso concreto de las mujeres, tocados de alturas imposibles.

 Los tocados imposibles son uno de los complementos más atractivos del traje del siglo XV, y aunque la cultura visual medieval creada desde el siglo XIX, presente aún en el imaginario colectivo, los interprete como algo especialmente propio de las damas, la realidad es que crónicas y fuentes plásticas nos hablan sobre todo de fastuosos tocados masculinos con perlas, plumas de pavo real o mariposas.

 La clave para comprender el vestido cortesano del XV son las prendas masculinas. Eran los caballeros los que movían el mundo, aunque lo hiciesen en nombre de su dama, y por consiguiente también eran ellos los que contaban con una cámara más lujosa. La documentación nos habla de nobles que se hacen cargo de las ropas de sus esposas e hijos, para vestirlos a juego con su traje, e incluso con el mobiliario textil de sus estancias.

Foto tomada de http://www.rtve.es/television/isabel-la-catolica/Foto tomada de

 Por supuesto no es que fuesen todos del mismo color: las composiciones eran mucho más sofisticadas. Cada miembro era vestido de acuerdo con su posición, para destacar su jerarquía entre el resto de la sociedad, de la que no dejaba en ningún caso de formaba parte integrante. En un mundo ordenado, en el que se es lo que se parece en un sentido moral y físico, la sutileza, el lujo más refinado y la atención a lo exquisito, son indispensables para la nobleza. Es la teoría del microcosmos (el traje) en el macrocosmos (la corte).

 Estéticamente, esto se reduce a que en términos formales la silueta femenina es una réplica adaptada de la masculina. Incluso en las largas faldas de las ropas talares, que eran una prenda de dignidad vestida por los hombres de mayor edad o relevancia. Pero esto llega a su fin en la década de los 70 del siglo XV, cuando en Borgoña nos encontramos con “faldas con cola”, y en Castilla, con faldas con verdugados.

Centrándonos en el caso de Castilla, el verdugado parece una evolución natural al concepto de traje por superposición que imperaba en el momento. Se ponía una especial atención a los paños del exterior y los enforros de las prendas, atendiendo al lugar que éstas iban a ocupar dentro del traje. Siguiendo la máxima simple pero lógica de que más es más, el más rico viste con más prendas, y las lleva unas sobre otras, hasta llegar a la última llamada con el nombre genérico de sobretodo.

 A parte de por el evidente volumen (pensemos en terciopelos, brocados con más o menos hilos metálicos, sedas varias, y por supuesto pieles) las prendas y joyas se hacían visibles con recursos como aberturas en mangas o talles, diferentes largos, y desde luego plegados que dotaban, sobre todo a las faldas, de muchísimo vuelo.

 

Aunque pueda parecer lo contrario, las siluetas del siglo XV eran muy estilizadas, con piernas de calzas muy ajustadas y terminadas en zapatos de largas puntas, y cinturas enmarcadas ya por delgados pero estrechos cintos, o “armaduras” interiores a modo de jubones para los hombres y coses para las damas.

Es difícil interpretar cómo serían los movimientos dentro de aquellos trajes (por demás pesados, aunque probablemente cálidos y agradables al tacto), ajustados a un protocolo fijado que indicaba el proceder en gestos muy concretos. Pero todo hace pensar en que el movimiento del traje era el principal recurso de su fastuosidad por los brillos de sedas, metales y piedras o las caídas de paños y plegados.

El verdugado hacía que las faldas de los briales femeninos se alejasen por completo de las ropas talares masculinas, lo cual ya es decir mucho, pero además suponía imprimir un movimiento constante a las faldas, que a veces incluso dejaba ver los tobillos de las damas, tapados por calzas, e incluso borceguíes, por supuesto, aunque no por ello menos depravado para la moral de la época.

 Ahora nos resulta casi increíble pensar que Doña Isabel, como un miembro más de esta corte, también vistiese estas prendas, y participase de este “descaro medieval femenino.” Es más, su gusto documentado por el lujo, o los adornos-joya de sus vestidos (parte de los cuales sufragaron los gastos de Colón y la guerra de Granada), hacen de ella una sucesora digna de las magníficas cortes de su padre y su hermano. Pero ese es otro post.

Laura Vegas

 

Curso de Moda y Tendencias I

La Escuela de Diseño, Mabel Feijó y Eulalia Mateos presentan el Curso de Moda y Tendencias I, complementos y estilismo, que se impartirá del 18 de febrero de 2013 al 7 de marzo de ese mismo año, todos los días de lunes a jueves de 8 a 10 de la noche.

El precio de la matrícula es de 350 euros, pero si te decides antes del próximo 15 de diciembre el importe se reducirá a 330 euros.

Más información en la página web www.laescueladediseno.com, en el correo comunicacion@laescueladediseno.com o en el teléfono 663 357 928.

Esperamos que lo disfrutéis !!

Arí Seth Cohen y el Advanced Style.

Desde hace ya bastantes años, el fotógrafo neoyorkino Ari Seth Cohen, trata de evidenciar la belleza, el estilo y la personalidad de las mujeres de cierta edad que quedan por lo general fuera de los cánones de la moda.

“En su blog AdvancedStyle.com, el fotógrafo Ari Seth Cohen muestra el estilo de fashionistas que ya ni siquiera recuerda cuándo fueron jóvenes.” Esto decía una conocida revista de moda española en un reportaje que se publicó en un número de noviembre del año pasado.

 

No puede, al pensar en España, olvidarse de Doña Sofía, de Cayetana Fitz-James Stuart o de Nati Abascal.

 

Seth Conhen confiesa que su debilidad por el estilo de las mujeres de edad le viene por el vínculo que desde temprana edad consolidó con sus dos abuelas, estilosas e inteligentes. Nunca viaja sin su cámara de fotos, por lo tanto las imágenes que nos regala en su blog pertenecen no solo a mujeres de la Gran Manzana, sino que abre su campo a las capitales europeas de la moda, manteniendo su culto a Nueva York que considera como “la capital de la moda en la que no hay reglas”.

 

Gabriel Gonçalves Collazo